Historia

La historia de
El Espartano


Tradición familiar

Una empresa con tradición familiar es mucho más que una empresa.
Es el sueño de una persona concreta que tiene un nombre, un apellido e incluso un pseudónimo. Alguien que se apasiona por su oficio y lo engrandece con su trabajo.
Un emprendedor que reconoce en la excelencia de sus productos el logro de sus esfuerzos y en la satisfacción de sus clientes la máxima aspiración profesional.
Una empresa con tradición familiar es mucho más que una empresa.
Es el sueño de una persona concreta que hizo mecha en muchas otras.
Son valores compartidos y el respeto por un oficio.
El Espartano. Una empresa con tradición familiar.

Los comienzos

En abril de 1942, siguiendo una tradición familiar proveniente de su Grecia natal, Elpiniki tejió a mano su primera alfombra, sin saber que estaba sentando las bases de lo que años más tarde sería El Espartano.
Luego de esa primera experiencia, Elpiniki y sus hijos empezaron a tejer alfombras artesanalmente por encargo, en un taller propio ubicado en su propia casa de la calle García del Río, en el barrio de Saveedra.
Con un impacto positivo de ventas, estos primeros productos marcaron el comienzo de una serie de pedidos ante los cuales, Elpiniki y sus hijos debieron dar rápida respuesta. Bajo su supervisión, decidieron derivar parte de la producción a tejedoras particulares que hilaban en sus hogares de Villa Ballester, barrio que se destacaba por nuclear gran cantidad de emprendimientos textiles por aquellos años.

Lavado de alfombras

En 1956, El Espartano se estableció en la calle Vedia 2838, en el barrio de Saavedra, donde se inauguró una novedosa sección de lavado de alfombras hechas a mano, brindándole un servicio de posventa a sus clientes y otros usuarios de carpetas.
La firma, de la mano de sus fundadores y apoyada por el esfuerzo de sus operarios, afianzaba su creciente expansión en dos objetivos profesionales muy claros: la autosuperación en lo que respecta a calidad de productos y un servicio personalizado de atención al cliente.

Los telares Wilton

En 1960, en ese camino, El Espartano importó las primeras maquinas Wilton de Van de Wiele, junto con una tondoza Sellers para rasurar el pelo de las alfombras, alcanzando así un acabado final de altísima calidad en cada uno de sus productos.
Los telares Wilton producían una moquette sumamente densa y de altísima calidad, caracterizada por una paleta de colores amplia y moderna.
De esta manera, la línea Wilton fue lanzada al mercado e inmediatamente se consolidó como un hito exitoso.


Olivos, la gran expansión

Transcurridas más de dos décadas desde aquella primera alfombra tejida a mano por Elpiniki, El Espartano necesitaba afrontar un cambio trascendental que le permitiera seguir creciendo, dando respuestas a los requerimientos de sus clientes y apostando por una industria dentro de la cual empezaba a posicionarse como líder en calidad y servicio.
Con ese objetivo en mente, la firma adquirió en 1964 una planta en el barrio de Olivos, en el Gran Buenos Aires.
Este acontecimiento representó un antes y un después en la historia de El Espartano, dado que allí se comenzó a producir alfombras en gran escala, incorporándose las secciones de hilandería y de tintorería. Por otro lado, se implementó un sistema de producción verticalmente integrado con el objetivo de asegurar la calidad final de todos sus productos. A partir de ese momento, El Espartano se mantuvo fiel a esa premisa y siguió desarrollando nuevas capacidades productivas.

Florida y Villa Mercedes

En los años setentas, a medida que la producción de alfombras se vio superada por la creciente demanda nacional, la firma decidió instalar una nueva fábrica en la calle Franklin 1251 en la localidad de Florida. En esta planta se instaló una moderna hilandería de cardado y de semipeinado, y se instalaron modernas máquinas de tejido Tufting. En 1975, para poder abastecer al mercado interno, se instaló otra planta en Villa Mercedes, en la provincia de San Luis.

Nueva planta industrial de Don Torcuato

A principios de la década del noventa, El Espartano afronta una nueva expansión en su estructura y apuesta por el mercado local, incorporando personal capacitado para agrandar su línea de producción. De esta manera, inaugura una modernísima planta en Don Torcuato, partido de Tigre, e instala allí una línea completa de cardado y de semipeinado de hilado sintético, incorporando sucesivamente diversos equipos tufting.
Con tecnología de vanguardia, la planta se fue ampliando paulatinamente, incorporando un sistema de tejido Tufting −denominado Colortec− que permite tejer alfombras diseñadas en hasta ocho colores. El Colortec le permitió a El Espartano instalar sus productos en hoteles, casinos, bingos, barcos, aviones, teatros y salas de convenciones.
A partir de 2005, comenzó a funcionar una planta de extrusión de hilado de polipropileno que le permite a la empresa autoabastecerse del hilado y seguir integrándose verticalmente en el proceso productivo.

El Espartano 2011

En la actualidad, gracias a su equipamiento de última generación, las dos plantas industriales de El Espartano producen alfombras de diversos tipos: en boucle, en pelo cortado, con diseños exclusivos, césped sintético deportivo y alfombras modulares que abarcan segmentos residenciales y corporativos del mercado local e internacional.

El Espartano diseña y fabrica productos de calidad.
Sus clientes disfrutan de esos productos.
Ese fue el sueño. Esta es la realidad.
El Espartano. Una empresa con tradición familiar.


 
 
 
 
 
 
 
 

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